martes, 8 de noviembre de 2011

Ser como spiderman

Desde hace mes y medio, desde que nos metimos de lleno en el Máster de Formación, nos han insistido mucho en la formación continua del docente, en la importancia de la figura que estos encarnan (y que nosotros esperamos encarnar algún día) y en la importante labor que desarrollan. Un profesor no es sólo una figura de autoridad que se sube a una tarima para soltar su perorata, independientemente de la materia que imparta, y se va a casa a esperar la nómina.
Lo más fácil sería verlo así. No nos engañemos, es la mejor opción, porque no te implicas emocionalmente con tus alumnos, no sientes presión social por la labor que desempeñas, y además no tienes que renovar tu trabajo, tus clases, de forma habitual. Opositas, consigues plaza, te preparas unos cuentos temas y los repites una y otra vez delante de una clase hasta que te llegue la jubilación. ¡El plan perfecto!

Sin embargo, nos están enseñando una cosa totalmente diferente. Algo que seguramente muchos de vosotros ya hubiéseis comprendido hace tiempo. Los profesores, son guías de las nuevas generaciones. Es más, un docente tiene la posibilidad de formar a los miembros de la sociedad del futuro. Porque en los centros educativos se supone que no sólo se enseña por enseñar materias sin aplicación ninguna en la vida real. Los profesores educan en valores, en moral; crean ciudadanos.

Esto era algo que yo ya tenía en cuenta. Por eso no quería limitarme a ser la típica profesora a la que no le importan que los chicos no aprendan o que se maten entre ellos, siempre que le permitan terminar su lección. El problema es, que aunque me hubiese planteado no ser así, no había asumido realmente lo que significa. Un profesor tiene mucha responsabilidad en sus manos. Lo que haga en el aula, para bien o para mal, va a influir en los alumnos, en el tipo de personas que se convertirán y en cómo se relacionen con el resto.

Ayer durante las clases, mi cabeza hizo click y empecé a comprender esto. No puedo tomarme a la ligera la enseñanza. Eso no es lo que harían los superhéroes. Ellos, que tienen tanto poder en sus manos, deben de ser conscientes de una premisa, la más fundamental tanto para salvar al mundo como para educarlo:
"Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Por eso debemos ser cuidadosos con lo que hacemos y tener en cuenta las consecuencias de nuestros actos...